Sociedad Escuchar artículo

Cuando el brazo ya no alcanza

Cada vez es más frecuente ver personas que estiran el brazo para leer, buscan mejor luz o entrecierran los ojos para hacer foco. Esos son los primeros signos de la presbicia, un proceso fisiológico que históricamente aparecía alrededor de los 40 años.

Cuando el brazo ya no alcanza

Cada vez es más frecuente ver personas que estiran el brazo para leer, buscan mejor luz o entrecierran los ojos para hacer foco. Esos son los primeros signos de la presbicia, un proceso fisiológico que históricamente aparecía alrededor de los 40 años.

 

 

Sin embargo, en los últimos años, el uso intensivo de pantallas, la luz artificial y la exposición a luz azul han adelantado su aparición. Hoy hablamos de jóvenes présbitas, incluso desde los 30 años, que comienzan a notar dificultad en la visión cercana.

Muchas veces, aunque el médico oftalmólogo indique la corrección, el paciente no incorpora el uso del anteojo. Lo posterga, lo olvida o intenta compensar forzando la vista. Esto genera fatiga visual, molestias oculares y dolor de cabeza, especialmente al final del día.

Hoy existen soluciones más cómodas y adaptadas a la vida actual, como los anteojos ocupacionales, que permiten ver bien tanto la pantalla de la computadora como la lectura en el celular, sin esfuerzo.

Incorporar el hábito es clave. A veces, ayuda tener más de un anteojo disponible hasta que su uso se vuelva natural.

Cuando la corrección es la adecuada, la agudeza visual se logra de forma correcta y con confort.

Judith Pizzatti
Óptica PIZZATTI
“40 años cuidando la salud visual de Campana.”

Comentarios
Volver arriba