
María estaba muy enferma era el tiempo de otoño, estaba desilusionada, los árboles perdían sus hojas, hasta parecer completamente muertos, y ella miraba por la ventana como las hojas caían de los árboles, y tenía un pensamiento y un dicho en su boca "así como caen las hojas del árbol se apaga mi vida",
Pero ella tenía una amiga fiel, Susana (Artista Plástica), que la cuidaba y la alentaba, y le enseñaba a confiar en Jesús, también le decía, no digas cosas negativas, "Nunca Más" digas esa frase, y le leía La Biblia, (Fil. 4:13) "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece"
(Mateo 8:17) "Jesús mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias".
Un día, Susana vio que las últimas hojas del árbol que daba a la ventana de María se caían, y tuvo un pensamiento que lo tomó como de Dios, mientras dormía, pintó en el vidrio de la ventana unas hojas tan bien pintadas que parecían del árbol. Estas no se caían, (por supuesto), y aunque los días parecían interminables, pasó el tiempo, y vino la primavera, las hojas verdes volvieron a salir y los árboles volvían a revivir.
María durante ese tiempo empezó a tener Fe, pudo depositar sus esperanzas en Jesús, empezó ella misma a leer la Palabra de Dios “La Biblia”, y a creerle a Dios, y retomó fuerzas y colores, y su salud reverdeció, y salió adelante.
(1ra Pedro 5:7) "Echando toda mi ansiedad sobre El, porque Él tiene cuidado de nosotros"
La sociedad nos lleva a creer que estamos en un tiempo donde todo tiene que ser rápido, y solo se valora lo inmediato, hemos perdido la capacidad de esperar, de confiar, de tener esperanza.
¡Pero la esperanza sigue ahí! Después de la noche, llega el día; después de la oscuridad, llega la luz; después del túnel, está la claridad.... y para nosotros, los cristianos con Fe en Jesús siempre hay esperanza en esta vida, y aun después de la muerte llega la otra vida. Y tú ¿Qué esperas? ¿A quién esperas?
Dice Jesús en (Mateo 11:28) “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”.
Las dificultades y los problemas llegan sin que nadie los llame. Seguro que todos hemos pasado algún periodo en nuestra vida, que nos parece que todo nos va mal, que todo lo que hacemos es inútil. No pretendemos darte una receta para que todo te salga bien en la vida (no existe). La dificultad nos prueba, el aferrarnos a Dios, nos hace fuertes, y nos ayuda a creer. Y cuando termina la tormenta, acaba apareciendo el sol radiante que lo ilumina todo.
(Proverbios 4:18) “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto”.
Aprendamos a esperar, a confiar, no nos abandonemos a la desilusión, y a las tinieblas. Dios existe y nos quiere socorrer, busquémoslo mientras estamos a tiempo. Él nos está esperando, nos ayudará y nos bendecirá.
Abre tu corazón. Mira que no todo se ha perdido. Aun puedes seguir adelante, con más amor, con más cariño, con más fortaleza, refúgiate en Dios, Él quiere ser tu Padre, Él te ama.
¿Quieres con Dios tener esperanza ante la adversidad?
Búscalo a Jesús, busca a Dios, contáctate con un cristiano, y/o una iglesia que enseñe de Cristo y La Palabra de Dios. "La Biblia". ¡No te arrepentirás!
¡Dios te bendiga! ¡Hasta la próxima semana!