
Columna Pizzatti: Cómo saber si el anteojo de tu hijo no está cumpliendo su función?
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Después de la consulta oftalmológica, comienza una etapa clave: el uso correcto del anteojo. Sin embargo, no siempre continúa cumpliendo la función que debería.
En la infancia, los anteojos acompañan el ritmo de los chicos: se desalinean, se rayan o dejan de adaptarse correctamente. Por eso, no alcanza con tenerlos, hay que controlarlos.
Algunas señales pueden alertar a los padres: acercarse demasiado para ver, entrecerrar los ojos, dolores de cabeza o rechazo al uso.
Muchas veces, el problema no es la graduación, sino el estado del anteojo. Un cristal rayado o un armazón torcido pueden afectar la calidad visual. Incluso, algunos niños adoptan posiciones compensatorias para ver mejor.
“Porque en la infancia, ver bien no depende solo de tener un anteojo, sino de que ese anteojo esté en condiciones de cumplir su función.”
Controlar y ajustar el anteojo también es parte del cuidado visual.
Judith Pizzatti
Óptica PIZZATTI
40 años cuidando la salud visual de Campana.